Apunte de la tesis doctoral «La Sábana Santa y el Arte. La influencia de la Síndone en la iconografía de Cristo» de Rodríguez Almenar, Jorge-Manuel(Páginas 60-70)

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Hallazgos del equipo STURP sobre las huellas de la Síndone

En la Síndone existen dos clases de huellas: las manchas producidas por el contacto con las heridas del cuerpo y la impronta frontal y dorsal. El equipo STURP buscó determinar si las primeras correspondían realmente a sangre y establecer la naturaleza de la imagen corporal.1

1. Identificación de las manchas de sangre

Los primeros estudios italianos realizados entre 1969 y 1973 no habían podido confirmar de manera concluyente la naturaleza hemática de las manchas. Los análisis posteriores del STURP permitieron diferenciar ambos tipos de huellas: las zonas con sangre son opacas a la luz transversal, mientras que la impronta corporal resulta transparente, lo que indica que la imagen no está formada por una sustancia opaca añadida al lino.

La identificación de la sangre originó una controversia entre Walter C. McCrone y John H. Heller y Alan D. Adler. McCrone examinó fibras rojizas y detectó óxido de hierro, bermellón y otros pigmentos, por lo que propuso que la Síndone podía ser una pintura medieval.2

Heller y Adler llegaron a la conclusión contraria mediante pruebas químicas, espectrofotométricas e inmunológicas. Detectaron hemoglobina degradada en forma de metahemoglobina ácida, proteínas, albúmina y otros componentes propios de la sangre antigua. Estos resultados permitieron identificar las manchas como sangre humana. Sus investigaciones conjuntas presentan las principales pruebas científicas utilizadas para esta identificación.

El óxido de hierro podía explicarse como consecuencia de la oxidación del hierro contenido en la hemoglobina. Además, las partículas encontradas tenían un tamaño inferior a una micra, difícilmente obtenible mediante procedimientos pictóricos medievales.

La diferencia entre las conclusiones se relacionó con los métodos empleados. McCrone se basó principalmente en observaciones ópticas, mientras que Heller y Adler analizaron las reacciones químicas de las muestras bajo distintos tratamientos. Ian Wilson señala que la naturaleza de las manchas y de la imagen sólo puede comprenderse mediante el estudio combinado de sus propiedades químicas.²

También se encontraron partículas de bermellón y otros pigmentos, pero su concentración era semejante en las zonas con imagen y en las zonas sin imagen. Por lo tanto, no podían ser responsables de la formación de la impronta ni de las manchas de sangre.

La presencia de pigmentos se relacionó con la antigua práctica de colocar copias recién pintadas directamente sobre la Síndone para convertirlas en reliquias de contacto. Una copia conservada en el monasterio de Guadalupe afirma haber sido colocada sobre la reliquia de Chambéry en junio de 1568, lo que documenta este procedimiento.3

Tampoco se encontraron proteínas animales que confirmaran la utilización de una pintura al temple, como había propuesto McCrone.

Pier-Luigi Baima Bollone confirmó posteriormente la presencia de sangre humana mediante la detección de hemo, porfirinas, cristales de Teichmann y marcadores inmunológicos de componentes sanguíneos. También se identificaron restos de tejido epitelial humano masculino y tejido muscular en la zona correspondiente a la espalda. En consecuencia, las manchas pertenecen a materiales biológicos reales compatibles con una mortaja.

2. Naturaleza de la impronta corporal

Las investigaciones del STURP determinaron una serie de propiedades que toda hipótesis sobre la formación de la imagen debe explicar simultáneamente.

Estabilidad térmica

El incendio de 1532 produjo una fuerte elevación de temperatura, pero no modificó el color de la impronta. Las áreas próximas al foco de calor no presentan tonalidades diferentes de las zonas más alejadas.

Estabilidad hidrológica

Las marcas de agua son visibles en el lienzo, pero la imagen no aparece disuelta ni deformada. Esto descarta que estuviera formada por un pigmento soluble en agua.

Ausencia de pigmento

Las fibras que forman la imagen presentan un oscurecimiento leve, pero no contienen material añadido. Al observar la tela al trasluz, la imagen desaparece, a diferencia de las copias pintadas, en las que la materia pictórica continúa siendo visible.

Superficialidad

La sangre penetró entre los hilos y alcanzó el reverso del tejido. La impronta corporal, en cambio, permanece limitada al anverso y afecta únicamente a algunas fibrillas superficiales.

Al retirar restos de sangre, Adler comprobó que las fibras situadas debajo permanecían blancas y no presentaban el amarilleamiento de la imagen. Esto indica que la sangre llegó a la tela antes de la formación de la impronta y actuó como una barrera que impidió la alteración de las fibras.4

La imagen tampoco presenta capilaridad: algunas fibrillas aparecen coloreadas junto a otras que conservan el tono natural del lino. Esta selectividad dificulta explicar la huella mediante líquidos, vapores o gases.

Estabilidad química

Centenares de disolventes no lograron eliminar la coloración amarillenta de las fibras. El color se atribuyó a una degradación de la celulosa del lino y no a una sustancia depositada sobre la tela.

Wilson y Schwortz describen esta alteración como un envejecimiento selectivo de las fibras cuya intensidad varía según la distancia teórica entre el cuerpo y el lienzo.5

En 2005, Ray Rogers afirmó haber encontrado una sustancia capaz de disolver la huella, lo que podría señalar una degradación química y no exclusivamente física. El resultado no explica el origen de la imagen y quedó pendiente de corroboración.

Ausencia de direccionalidad

La impronta parece haberse proyectado perpendicularmente sobre el lienzo. No presenta trazos ni direcciones propias de la aplicación manual de pintura.

Negatividad

La imagen se comprende con mayor claridad al invertir sus valores de luz y sombra, de manera semejante a un negativo fotográfico. También presenta inversión de la lateralidad espacial.

Información tridimensional

La densidad de la imagen mantiene una relación matemática con la distancia existente entre el cuerpo y el lienzo. El análisis mediante el dispositivo VP-8 permitió transformar las variaciones de intensidad en información tridimensional.

Nivel de detalle

Las tonalidades no dependen de distintos colores, sino de la concentración de fibras degradadas. Esta variación permite representar detalles anatómicos muy pequeños, incluso diferencias entre la parte interna y externa de los labios.

Conclusiones del STURP

No se encontraron pigmentos, pinturas, tintes ni sustancias bioquímicas capaces de explicar la imagen. Los estudios mediante radiografía, fluorescencia, microquímica, luz ultravioleta e infrarroja descartaron su ejecución mediante procedimientos pictóricos.

El análisis informático y el VP-8 confirmaron que la impronta contiene información tridimensional. Aunque existió contacto directo entre el lienzo y un cuerpo, el contacto por sí solo no puede explicar la resolución de la imagen, especialmente en el rostro.

La impronta corresponde a un hombre real, flagelado y crucificado, y no al producto de la actividad de un artista. La alteración se produjo por oxidación, deshidratación y conjugación de los polisacáridos de las microfibras del lino.

Ninguna explicación física, química, biológica o médica conocida permite reproducir simultáneamente todas las propiedades observadas. Por ello, el mecanismo que produjo la imagen continúa sin determinarse. Las conclusiones originales del STURP reúnen los criterios científicos utilizados para descartar las distintas hipótesis de formación.6

No conocer el mecanismo exacto no impide establecer cómo no se produjo la impronta. Los resultados permiten descartar los procedimientos pictóricos conocidos y diferenciar la Síndone de las numerosas copias realizadas mediante pintura.


FUENTES

  1. Rodríguez Almenar, Jorge-Manuel. La Sábana Santa y sus implicaciones histórico-artísticas. Tesis doctoral, Universidad de Valencia, 2017. Paginas 60-69. ↩︎
  2. WILSON, Ian. Obra publicada en 1986, p. 89. La tesis utiliza esta fuente para destacar que la naturaleza de las manchas debe determinarse mediante diferentes tratamientos químicos y no únicamente por observación óptica.El fragmento proporcionado no incluye el título completo de la obra, por lo que no puede asignarse un enlace exacto sin consultar la bibliografía general de la tesis. ↩︎
  3. LEONE, Domenico. Obra publicada en 1959, pp. 47-62. Documenta la práctica de colocar copias pintadas en contacto con la Síndone y menciona una copia realizada en 1568.El fragmento no contiene el título completo. Una investigación académica posterior identifica la obra citada como vinculada al estudio de las copias de la Síndone. ↩︎
  4. HELLER, John H. Report on the Shroud of Turin. Boston: Houghton Mifflin, 1983. Recoge las investigaciones del STURP y la observación de que las fibras situadas debajo de las manchas de sangre permanecían blancas, lo que indicaría que la sangre precedió a la formación de la imagen. ↩︎
  5. WHITING, B. Obra publicada en 2006, pp. 122-123. Cita la observación de Heller y Adler acerca de la ausencia de imagen debajo de las manchas de sangre.El fragmento de la tesis no proporciona el nombre completo del autor ni el título de la publicación. Por lo tanto, no puede incorporarse un enlace específico sin riesgo de atribuir una obra incorrecta. ↩︎
  6. WILSON, Ian; SCHWORTZ, Barrie. The Turin Shroud: The Illustrated Evidence. Nueva York: Barnes & Noble, 2000, pp. 73-74. Resume los análisis que atribuyen la coloración de la imagen a una degradación selectiva de las fibras del lino.Libro digital consultable en Internet Archive. ↩︎
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